sábado, 4 de agosto de 2012

Tokio Blues norwegian wood

Creía amarla, pero el pasado era un recordatorio palmario y perpetuo de sus carencias mutuas, y el presente, apenas un pozo en el que tirar recuerdos y sueños y mirar cómo caían hacia el fondo, lenta pero inexorablemente. Ella, Nakao, había sido la novia de su mejor amigo, Kizuki, hasta que éste se suicidó; y él, Watanabe, se arrastró desde entonces hacia un territorio a medio camino entre el deseo y la inercia. Allí se habían encontrado, en el campo abierto de la locura y la verdad desnuda, con una aceptación impuesta y a ratos desesperada, esquivando los miedos y deslizándose de puntillas sobre su amor, hasta que Nakao fue internada en un centro de reposo, en un intento por preservar los últimos lazos que la unían a la realidad.

Para Watanabe, a partir de entonces los días discurrirán entre su vida universitaria en Tokio, a la que nunca dejará de sentirse ajeno, sus lecturas y el ritmo regular y constante de sus pensamientos, empecinados en recrear sin descanso los acontecimientos más nimios, los personajes más accidentales. Y si las cartas de Nakao, escasay exiguas, no logran rescatarlo de su soledad, el verbo fácil y transparente de Midori, caída como del cielo en el campo de acción de su fuerza gravitatoria, se convertirá en el espejo donde la realidad empiece por fin a adquirir consitencia.

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