Mostrando entradas con la etiqueta Física. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Física. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de septiembre de 2012

Los niños de Urania

¿Estamos sólos en el Universo? ¿Hay en otra parte de la Galaxia seres vivos pensantes?
Durante mucho tiempo las respuestas a estas preguntas han sido el soporte argumental de libros y películas de ciencia ficción. Sin embargo, en la actualidad ocupan y preocupan a la mayoría de las disciplinas científicas. Hoy día, y gracias a la universidad de las leyes de la naturaleza y del progreso en las teorías de la evolución, todo parece indicar que el origen de la vida pensante no es un hecho excepcional y aislado.
Al mismo tiempo que la ciencia nos permite creer en la existencia de vecinos cósmicos, nuestras modernas técnicas están haciendo lo imposible para que entremos en contacto con ellos.
La lectura de este libro nos sitúa dentro del mundo de los extraterrestres y responde a muchas de las preguntas que diariamente nos hacemos.

martes, 27 de diciembre de 2011

La civilización y el átomo

En sentido opuesto vemos, no sin gran dolor, cómo se han estado fabricando, y se fabrican todavía, en las naciones económicamente más desarrolladas, enormes armamentos, y cómo a a ellos se dedica una suma inmensa de energías espirituales y materiales, de lo cual se sigue que mientras los ciudadanos de estas naciones han de soportar gastos nada llevaderos, otros pueblos quedan sin las ayudas necesarias para su progreso económico y social.

El motivo que suele darse para justificar tales preparativos militares es que actualmente no puede asegurarse la paz sino fundándola en la paridad de armamentos. De ahí resulta que, apenas se produce en alguna parte un aumento de la fuerza militar, se provoca en otras una carrera desenfrenada a aumentar también los armamentos.

Y además, aunque el poderío atroz de los actuales medios militares logre hoy disuadir a los hombres de emprender la guerra, siempre se puede temer que los experimentos atómicos hechos con fines bélicos, si no se interrumpen, traigan consecuencias nefastas para cualquier clase de vida en nuestro planeta.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Biografía de la física

Dentro de la tradición de la gran divulgación científica, George Gamow, destacado físico teórico que trabajó con Niels Bohr, ocupa un lugar sobresaliente. Entre sus aportaciones científicas destacan la propuesta de un modelo nuclear, el concepto de "barrera de Gamow" (o barrera potencial en el interior del núcleo) y el modelo cosmológico del "Big Bang". Este libro expone la historia de esta disciplina con admirable sencillez y rigor.

"Mucha teoría, pero me encantó".

domingo, 30 de octubre de 2011

La guerra de dos mundos

Utilizando como excusa el cine de ciencia ficción, y desde el amor confeso y la admiración más absoluta hacia el género, el texto muestra que las leyes de la física raramente son tenidas en cuenta por los guionistas de Hollywood. Si no, ¿cómo es posible que los rayos láser dejen rastros visibles en el vació del espacio exterior? O ¿si el núcleo terrestre se detuviese de pronto, se abatirían sobre nosotros grandes desastres naturales? ¿Es realmente factible un viaje interestelar? ¿Les sirve de algo su descomunal fuerza, a Superman o a Hulk, cuando deben enfrentarse a algo tan cotidiano como el rozamiento o la gravedad? ¿Cómo logra mantenerse en pie sobre su tabla Silver Surfer cuando se enfrenta a Los 4 Fantásticos?

En La guerra de dos mundos, el autor lleva a cabo un repaso a una gran variedad de temas científicos y conceptos físicos que muy bien podría constituir un curso tradicional de física.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El átomo

Según Demócrito todos los cuerpos del Universo están formados por agregaciones distintas de pequeñísimas partículas indivisibles (átomos, en griego), todas constituidas por el mismo tipo de materia y que sólo difieren unas de otras por su número, forma, tamaño y disposición de tales átomos.

Demócrito
La versión moderna de la teoría atómica fue iniciada por el científico británico John Dalton (1766-1844), quien, en 1807, propuso que la materia del Universo estaba compuesta por un conjunto de átomos, tantos como elementos químicos, que diferían entre sí en la masa pero no en la sustancia de la que estaban constituidos. El átomo está a su vez, compuesto de partículas de materia aún más diminutas. Estas partículas se denominan partículas elementales y en la actualidad se conocen más de 200 tipos. Sólo dos tipos de partículas son las responsables de las propiedades químicas de los átomos, que son las que determinan el modo en que unos átomos se unen a otros para formar agregados mayores, las moléculas. Dalton pensaba que cada elemento estaba constituido por una misma clase de átomos, que eran iguales entre sí, pero distintos a los átomos de otro elemento. La diferencia entre los átomos de los distintos elementos no se debía a que estuvieran compuestos por sustancias distintas, sino a que tenían masas desiguales. Es decir, que un átomo de plomo no estaba compuesto de otra sustancia que uno de hidrógeno; sencillamente, era más denso. Dalton acertó en parte, y en parte se equivocó: todos los átomos están constituidos del mismo tipo de materia (en esto acertó), electrones, protones y  neutrones, pero no se distinguen por su distinta cantidad de masa (aquí se equivocó) sino por el número de protones, neutrones y electrones que los componen.

También habíamos establecido que los átomos contienen, en condiciones normales, igual número de electrones que de protones. De manera que el hidrógeno tiene un electrón, el helio dos, el litio tres, hasta el meitnerio y sus ciento nueve electrones. Ahora bien, mientras que los protones se encuentran sólidamente situados en el núcleo y no pueden ser extraídos de él sin que el átomo se escinda, los electrones, al estar en la periferia, pueden perderse o ganarse. Cuando un átomo gana un electrón  se quiebra el equilibrio eléctrico entre protones y elecrones y queda cargado negativamente, mientras que, a la inversa, si pierde un electrón se cargará positivamente. En ambos casos, el átomo se ioniza; o sea, se convierte en un ion negativo (anión) o positivo (catión). La cantidad de neutrones que puede haber en el núcleo de un átomo es variable, sin que por ello se convierta en otro elemento, es decir sin que cambien sus propiedades químicas. El átomo más frecuente de hidrógeno no tiene ningún neutrón en su núcleo, pero hay átomos de hidrógeno que tienen un neutrón, y es posible obtener artificialmente una variedad de hidrógeno con dos neutrones. A las distintas variantes de los átomos de un elemento, según su número de neutrones, se las llama isótopos. El isótopo del hidrógeno con un neutrón recibe el nombre de deuterio y el isótopo artificial de dos neutrones se llama tritio.

Los electrones fueron descubiertos por el inglés Joseph John Thompson (1856-1940) en 1897, y son tan pequeños que hacen falta alrededor de 1.838 electrones para igualar el peso de un átomo de hidrógeno, el átomo más pequeño. Pero la propiedad más importante de los electrones no es su tamaño, sino el hecho de que presentan carga eléctrica negativa. Los protones fueron descubiertos veintidós años después de los electrones, a partir de un experimento dirigido por el físico británico Ernest Rutherford of Nelson (1871-1937). En dicho experimento, se expuso a átomos de nitrógeno a la acción de la radiactividad. Como resultado, se obtuvieron átomos de oxígeno y unas partículas con carga eléctrica positiva y casi dos mil veces más pesadas que los electrones, los protones. Además de electrones y protones, hay una tercera partícula de gran interés, los neutrones, descubiertos en 1932 por James Chadwick (1891-1974). Estas partículas presentan una masa sólo ligeramente superior a la de los protones pero, tal como indica su nombre, no tienen carga eléctrica.

La mayor parte de la masa del átomo está concentrada en su centro: el núcleo. Rutherford propuso que los electrones se encontraban describiendo órbitas alrededor de este núcleo. Según Max Karl Ernst Ludwig Planck (1858-1947), la materia no emite o absorbe la energía de manera continua sino en forma de pequeñas unidades discretas de energía llamados cuantos. La luz azul está compuesta de cuantos de mayor energía que los de la luz roja, y los cuantos de la luz ultravioleta son de una energía aún mayor que los de las luz azul.
El modo en el que los electrones se disponen alrededor del núcleo fue explicado correctamente por el físico danés Niels Bohr (1885-1962), por el que recibió el premio Nobel de Física de 1922. En el modelo de Bohr, los electrones no pueden ocupar cualquier posición del espacio en su movimiento en torno del núcleo, sino que se disponen ordenadamente en una serie de capas definidas alrededor del núcleo. Cada una de estas capas tienen distinto nivel energético y la diferencia de energía entre dos capas contíguas es de un cuanto. Esta diferencia va siendo cada vez mayor a medida que se aleja del núcleo. El número de eletrones de las sucesivas capas va aumentando según la regla 2n2, donde n es el número de capa. Entre las capas 1 y 2 hay un salto de energía menos que el existente entre las capas 2 y 3, que a su vez es menor que el existente entre las capas 3 y 4,... Por ejemplo, en la primera capa sólo caben 2 electrones, en la siguiente puede haber un máximo de 8, en la tercera capa 18, 32 en la cuarta, y 50, 72, y 98 electrones, en las capas quinta, sexta y séptima.

Los átomos alcanzan su máxima estabilidad cuando en su capa más externa tienen exactamente ocho electrones. Esta regla cuenta con una excepción en el caso del helio, que sólo tiene dos electrones en su única capa. Pero como en ella sólo caben dos electrones, el átomo de helio tiene su última capa llena de electrones y es muy estable. Los elementos cuyos átomos tienen ocho electrones en su última capa son: el neón, el argón, el kriptón, el xenón y el radón. Estos elementos no están dispuestos a ganar o a ceder ningún electrón.
Para que un electrón pueda pasar de una capa hasta la siguiente de mayor energía debe absorber una cantidad discreta de energía (el cuanto de Planck), que es liberada si el electrón hace el movimiento inverso y regresa a la capa de menor energía. Esta liberación de energía se hace en forma de radiación electromagnética. A un cuanto de energía en forma de radiación electromagnética se le conoce como fotón, por lo que también puede decirse que el electrón emite un fotón al desplazarse hacia una capa de energía más baja. La cantidad de energía liberada será mayor cuanto más alejadas estén del núcleo las capas entre las que se mueve el electrón. De este modo, si un electrón de las capas más lejanas al núcleo pasa a una capa de menor energía, liberará un fotón de alta energía, del tipo del la luz ultravioleta, mientras que un electrón situado en una capa de baja energía que se mueva hacia otra capa aún más cercana al núcleo emitirá un fotón de baja energía, del tipo de la luz infrarroja. Y los electrones de capas intermedias emiten fotones en el espectro de la luz visible.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Crónicas de los átomos y de las galaxias

Astrofísico y profesor universitario, Hubert Reeves es, además, un accesible y riguroso divulgador científico. Crónicas de los átomos y de las galaxias reúne 66 breves piezas que tratan desde lo infinitamente grande hasta lo infinitamente pequeño: desde el Universo en su conjunto hasta los neutrinos y los quarks, además de aludir a las geniales intuiciones de grandes científicos, como Einstein, Dirac, Pauli, Planck y muchos otros.

¿Cómo nació el hidrógeno? ¿Existen universos espejos? Qué ocurre con los agujeros negros? ¿Y con la antimateria? ¿Cuál es el papel fundamental que desempeñan en la física actual los átomos y sus partículas? Éstas son sólo algunas de las numerosas cuestiones que aborda este interesante libro.

Nota: En la serie nueva V, los visitantes, usan lo que llaman energía azul, que está compuesta por materia y anti-materia. Se unen y tachán: energía azul. Pues mal. En la materia y la anti-materia, las partículas y las antipartículas, que podrían ser un electrón (carga negativa) y un positrón (electrón con carga positiva), deben mantenerse a distancia para perdurar. Si se hallan en el mismo momento y en el mismo lugar, desaparecen, se aniquilan. De hecho se transmutan en fotones.

martes, 16 de agosto de 2011

Brevísima historia del tiempo

En 1988 apareció un libro que iba a cambiar de arriba abajo nuestra concepción del universo y que se convirtió en uno de los mayores best-sellers científicos: Historia del tiempo, de Stephen Hawking, el mayor genio del siglo XX después de mí, digo Einstein. Pese a su éxito colosal, aquel libro presentaba algunas dificultades de comprensión para el público menos familiarizado con los principios de la física teórica. Ahora, casi veinte años después, el profesor Hawking ha escrito este libro maravilloso y sencillo que pone al alcance del común de los mortales los grandes misterios del mundo y de la vida. Stephen W. Hawking ocupa actualmente la cátedra Lucasiana de Matemáticas que en otro tiempo ocupó Newton en la Universidad de Cambridge y fue condecorado con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989.

domingo, 14 de agosto de 2011

Otros Mundos

¿Es el universo un accidente aleatorio o es el resultado de un delicado proceso de selección? ¿Cuál es la naturaleza de la realidad?... en definitiva, ¿qué es el hombre?

En este libro el autor afronta el impacto de la teoría cuántica básica sobre nuestra concepción del Universo. Esta teoría nos ha demostrado que el mundo es un juego de azar... y nosotros formamos parte de los jugadores.

Paul Davies pone en entredicho los conceptos clásicos sobre la naturaleza del tiempo y del espacio y presenta una visión radicalmente distinta del Universo en el que caben múltiples mundos en un superespacio de existencias alternativas. El lector no necesita tener ningún conocimiento científico ni filosófico puesto que el autor utiliza un lenguaje elemaental; querido Watson.

"El profesor Davies describe los aspectos más profundos de la teoría cuántica de una forma clara y luminosa, a la vez que tremendamente estimulante. Nadie podrá leer este libro sin sentir la emoción de estar llegando a lo más profundo y paradójico del Universo"- Isaac Asimov.

Pues sí. Pero prefiero leer por el placer de leer que intentar discernir lo que me está contando o me volveré majareta.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Por qué sucede lo que sucede

Entre las muchas dificultades con que se enfrenta la divulgación científica, no son las menores el uso de un lenguaje excesivamente complejo y el planteamiento de cuestiones que resultan demasiado abstractas y teóricas para la mayoría de los lectores.

Consciente de estos problemas, Andrea Frova nos proporciona de forma directa y clara la explicación científica de fenómenos presentes en nuestro diario vivir y cuya causa, tal vez por su proximidad, nunca nos planteamos.

Dividido en capítulos temáticos explora numerosas situaciones cotidianas -desde el mantenimiento de los alimentos o el mecanismo de funcionamiento de electrodomésticos, hasta los fenómenos naturales- en un volumen ameno para el curioso y sumamente útil para el profesor en el aula.

 1.- Atmósfera 2.- Rozamiento y similares 3.- Bichos 4.- Colores 5.- Electricidad 6.- Asuntos domésticos 7.- Fluídos
8.- Luz y visión 9.- Mecánica y espacio 10.- Espejismos 11.- Naturaleza 12.- Deporte 13.- Sonido

lunes, 18 de julio de 2011

Fisica Nuclear

En este libro se analiza con detalle y rigor científico todo lo referente a la física nuclear: el pasado, el presente y el impresionante futuro (puf, superimpresionante si); sus repercusiones o aplicaciones en otras ciencias, la astronomía, la geología, la medicina... Se trata, en definitiva, de un texto que reúne todos los conocimientos y posibilidades de la física nuclear.
A pesar de su terminología científica resulta un libro muy ineresante para el lector de temas científicos (no se puede negar) y fundamental para los físicos.
Lo que no dice es que es un libro cojonudo para dormir. Da igual que te hayas pegado ocho horas de siesta (soñando con Iniesta) y no tengas sueño a la noche, léete tres páginas de este libro y dormirás otras ocho. Me gusta la física y después de lo de Fukushima, tenía ganas de saber más sobre la Fisica Nuclear. He llegado a la conclusión que los físicos están pirados (no como los de la serie Big Bang Theory). A diferencia del resto de los humanos que queremos tenerlo "todo graaaaande", ellos tienen orgasmos cada vez que descubren una partícula más pequeña. A estos les gusta más El Chip Prodigioso que Star Trek. Es que Star Trek es para frikis.
Y les ponen unos nombres: Nucleones, positrones, neutrones, protones, hadrones, bariones, muones, kaones, leptones, piones, mesones, fermiones, hiperiones, bosones, gluones, fotones, tauones, electrones. Todos acaban como Paco Jones (los míos). Y luego dicen que el futuro se encuentra en los "quarks", el que les ha salido "rarito".