San Pedro va a un convento, reúne a las monjas en fila y pregunta a la primera:
-Usted ¿ha tocado algún pene?
-Sí, con este dedito.
-Pues métalo en la pila bendita para que se le purifique.
A la segunda monja, la misma pregunta:
-Sí, con esta manita.
-Pues métala en la pila bendita.
La monja situada en cuarto lugar se adelanta un puesto y San Pedro le pregunta:
-¿Por qué se cuela usted?
-Mire San Pedro; Si he de hacer gárgaras prefiero hacerlas antes de que Sor María meta el culo.
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martes, 18 de diciembre de 2012
viernes, 4 de mayo de 2012
Las puertas del paraíso
En un monasterio había un socerdote que acostumbraba bañarse
todas las noches en su tina, ayudado por una hermana religiosa, quien había
sido educada en la misión de ayudar al padre en lo que necesitara, durante su
baño cotidiano. Una mañana le hermana se encuentra con la Madre Superiora, y le
dice:
- Madre, ¡He sido salvada!
- ¿Pero cómo ha ocurrido tan magno evento, querida hija?
- Anoche, mientras ayudaba al padre José con su baño, él tomó
mi mano y la llevó hasta su entrepierna, y me dijo que esa era la llave del
cielo y qué sería necesario probarla con mi cerradura para ver si se abren las
puertas del paraíso para ser salvada.
La Madre Superiora dice:
- ¡Viejo desgraciado! ¿Y, qué más pasó?
- Bueno, probamos la cerradura, él me dijo que al principio
dolería un poco, porque el camino al cielo era difícil y doloroso, pero que al
final sentiría un gran placer.
Dice la Madre Superiora:
- ¡Viejo hijoputa! Y a mí que me tenía engañada con que era
la trompeta del Arcángel San Gabriel, y se la estoy soplando desde hace 20
años.
miércoles, 25 de abril de 2012
Pasión en el desierto
Van una monja y un cura por el desierto en busca de Dios y
les sorprende una tormenta de arena tremenda que les tumba y les deja inconscientes.
Cuando al fin despiertan, el camello ha muerto. El cura se marcha en busca de
ayuda y a las cinco horas vuelve desolado y le comunica a la monja que no hay
nada que hacer; están perdidos. Esperando la muerte, el cura le pregunta
avergonzado a la monja:
- Señora, nunca he visto unos senos y ahora, a punto de
morir, me gustaría ver unos... ¿Sería usted tan amable de enseñarme los suyos?
La monja accede gustosa, pero después le pregunta al cura si
le enseña su polla porque ella nunca había visto una; y el cura se la enseña. Después
ambos se morrean. Al rato el cura, sonrojado, le dice a la monja:
- ¿Sabe que si meto mi polla en un agujerito puedo crear
vida?
Y la monja le responde:
- ¿Si? Pues métasela al camello por el culo y salgamos
pitando de este puto desierto.
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