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lunes, 18 de noviembre de 2013

Los marcados

Enloe, un caballista más feo que Reiziger y Ronaldinho más los ojos de Ozil, se tiene que ir de su ciudad por que varios pistoleros se la tienen jurada. Él, aunque sea "El Santo", juró a su nieta hace diez años que no volvería a usar sus revólveres. Pero llega a otra ciudad y como es tan feo, todo el mundo se mete con él. Se hace amigo de sus caballistas y entre los tres acabarán con los secuaces de Gerald, el tratante de ganado, que tiene a toda la ciudad acojonada. El final, no me ha gustado, así que os lo leéis si queréis saberlo.

sábado, 11 de agosto de 2012

Soberbia Maldita

Los Sanderlin y los Hall siempre se han llevado mal. Los Sanderlin, del New Ranch, son ricos; mientras que los Hall, pobres. Beth Sanderlin, la hija que es tan puta como su madre, la lía y los dos padres acaban muertos en un duelo. Vinson Sanderlin, el hijo, intentará ayudar a los Hall por su antigua amistad y por que le pone Maggie Hall. Pero Melton, el hermano de Maggie no se lo pondrá fácil. Ni tampoco Larry Y Jack Cord, dos buitres de cuidado. Que pena que tengan pocas páginas estos bolsilibros, son bonitos.

domingo, 5 de agosto de 2012

Llegó del Este

Ella había nacido en un punto del Oeste del cual no quería acordarse, pues pasó una infancia muy infeliz en él; pero si bien no visitaba nunca su ciudad natal, en general el Oeste ejercía sobre ella una atracción especial. Tenía veintitrés años y era poseedora de una belleza y una inteligencia extraordinarias. Cantaba, bailaba, cosas que hacía por vocación; y enamoraba a los hombres, cosa que hacía contra su voluntad. Aquella noche se sentía particularmente apenada a causa de la perseverancia de un hombre tan joven como ella empeñado en declararle su amor.

- Cabot, no se me ha pasado nunca por la imaginación el casarme. Aún soy demasiado joven para pensar en ello. ¿No te he dicho nunca que yo sólo me casaré con un hombre del Oeste?

Así que Cabot, se dirigió a Detroit, al Oeste, a aprender a manejar el revólver, a montar a caballo, a voltear el lazo, hacer filigranas con él, apagar la llama de una vela sin derribarla, tumbar un ternero y aplicarle el hierro; a convertirse en un verdadero vaquero del Oeste.