El grupo Alboka nació el año 1994 con la intención de interpretar música tradicional exclusivamente instrumental. La combinación de guitarras, mandolinas, bouzoukis, ttun-ttun, acordeón, alboka, gaitas flautas o cromornos y una cuidada selección de danzas y melodías tomadas de los nutridos e importantes cancioneros vascos dieron como fruto Alboka, su primer disco, que supuso su presentación y a su vez una novedad en el panorama del folk vasco, más habituado a los trabajos vocales.
En 1997 el grupo se planteó componer temas nuevos de corte tradicional así como temas vocales con los que configuraron su segundo trabajo, Bi Beso Lur con notables colaboraciones y un afianzamiento en cuanto a estilo y tratamiento instrumental.
Con colaboraciones con Liam O'Flynn, Paddy Moloney, Alasdair Fraser, Carlos Nuñez, Pedro Guerra, Oskorri o Benito Lertxundi entre otros 40.000 compradores de este CD no podemos estar equivocados, en que aunque siempre me ha parecido Kepa Junkera un poco rayante, este disco está de cojones. Mi colaboración favorita, Bok-Espok, junto al grupo sueco Hedningarna.
Cae el sol arrodillado ante el inagotable poder de seducción de la luna. Entre luces y sombras, los bosques abrazan el mito. El paraíso celta de Tir Na Norg desciende. Inspiración de arpas, gaitas, violines, zanfonas, de oníricos cantos a los dioses, a la siega, al amor, al mar, a la tierra madre y a los seres invisibles que pueblan el cielo, el agua y las sombras. La élite de lo correcto, aún hoy sigue amo- nestando a los paganos que adoran la mitología. Viajes y odiseas a través de la pintura, la escritura, la transmisión oral, la leyenda, el rito, los sonidos. La alquimia sugerente de la música había sido sometida a una propagandística banalización y folclorizada en la peor de sus acepciones durante el franquismo.