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sábado, 4 de mayo de 2013

De qué hablo cuando hablo de correr

En 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba y decidir que, en adelante, se dedicaría exclusivamente a escribir, Haruki Murakami comenzó también a correr. Al año siguiente cubriría en solitario el trayecto que separa Atenas de Maratón, su bautizo en este carrera clásica. Ahora, ya con numerosos libros publicados con gran éxito en todo el mundo, y después de participar en muchas carreras de larga distancia en diferentes ciudades y parajes, Murakami reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Se lee muy a gusto. De las tres que he leído de Murarakami, la que menos me ha gustado y eso que va sobre el deporte.

sábado, 27 de abril de 2013

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

La novela más famosa de Haruki Murakami. El joven Tooru Okada, que acaba de dejar su trabajo en un bufete de abogados, recibe un día la llamada anónima de una mujer. A partir de ese momento, la existencia de Tooru sufre una extraña transformación. Su mujer desaparece, comienzan a surgir a su alrededor misteriosos personajes, y lo real se degrada hasta cobrar tintes fantasmagóricos. Mientras los sueños invaden cada vez más la realidad, Tooru Okada deberá resolver conflictos que ha arrastrado a lo largo de toda su vida.

Aunque tenga 900 páginas, es un libro que se lee muy a gusto, ya que contiene personajes de lo más variopinto: una prostituta de la mente; mujeres con facultades adivinatorias; la enigmática Nutmeg y su hijo Cinnamon; el teniente Mamiya y Boris el despellejador; Kumiko, su mujer y su odioso suegro Noboru Wataya; su vecina May Kasahara que siempre está pensando en la muerte, las pelucas y al final en los hombres pato; Ushikawa,....

sábado, 4 de agosto de 2012

Tokio Blues norwegian wood

Creía amarla, pero el pasado era un recordatorio palmario y perpetuo de sus carencias mutuas, y el presente, apenas un pozo en el que tirar recuerdos y sueños y mirar cómo caían hacia el fondo, lenta pero inexorablemente. Ella, Nakao, había sido la novia de su mejor amigo, Kizuki, hasta que éste se suicidó; y él, Watanabe, se arrastró desde entonces hacia un territorio a medio camino entre el deseo y la inercia. Allí se habían encontrado, en el campo abierto de la locura y la verdad desnuda, con una aceptación impuesta y a ratos desesperada, esquivando los miedos y deslizándose de puntillas sobre su amor, hasta que Nakao fue internada en un centro de reposo, en un intento por preservar los últimos lazos que la unían a la realidad.

Para Watanabe, a partir de entonces los días discurrirán entre su vida universitaria en Tokio, a la que nunca dejará de sentirse ajeno, sus lecturas y el ritmo regular y constante de sus pensamientos, empecinados en recrear sin descanso los acontecimientos más nimios, los personajes más accidentales. Y si las cartas de Nakao, escasay exiguas, no logran rescatarlo de su soledad, el verbo fácil y transparente de Midori, caída como del cielo en el campo de acción de su fuerza gravitatoria, se convertirá en el espejo donde la realidad empiece por fin a adquirir consitencia.