
Así es el libro del Tao, una paradoja constante que inevitablemente deja en el lector un aroma de la perplejidad y belleza, detrás de las cuales se asoma toda la potencia de una enseñanza que sorprende. No es un libro de religión, ni de filosofía o ética, sino de una obra de sabiduría perenne que abarca y trasciende estos conceptos y que suavemente coloca, a quien asoma a sus páginas, justo al borde del abismo del conocimiento.
Toda la sabiduría oriental es preciosa. Parece inalcanzable... A mi me llama mucho la atención, aunque casi no sé acerca de ella... La sociedad occidental tendría mucho que aprender, y aplicarse... Si así fuera, este sería un mundo mejor... habría más energía positiva y menos enfrentamientos entre las personas y los pueblos...
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