
- Señora, nunca he visto unos senos y ahora, a punto de
morir, me gustaría ver unos... ¿Sería usted tan amable de enseñarme los suyos?
La monja accede gustosa, pero después le pregunta al cura si
le enseña su polla porque ella nunca había visto una; y el cura se la enseña. Después
ambos se morrean. Al rato el cura, sonrojado, le dice a la monja:
- ¿Sabe que si meto mi polla en un agujerito puedo crear
vida?
Y la monja le responde:
- ¿Si? Pues métasela al camello por el culo y salgamos
pitando de este puto desierto.
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