
James Bond logrará descubrir sus intenciones, pero eso es tan sólo el principio de una aventura cuyo desenlace es crucial para la propia humanidad. Tendrá que enfrentarse a los letales sicarios de Goldfinger contanto únicamente con la ayuda de Jill Masterson, secretaria personal del terrible megalómano, quien intentará hacerle pagar cara su deslealtad con un fatídico baño de oro.
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