En la Batalla de Cunaxa (401 a. C.), las tropas de Ciro se enfrentaron a las de Artajerjes, derrotaron fácilmente al flanco izquierdo del ejército persa, y tras encabezar un ataque directo con su caballería contra la posición donde se encontraba su hermano Artajerjes, Ciro encontró la muerte. Tras perder a su líder, las tropas persas de Ciro comenzaron a huir y a rendirse en masa. Los victoriosos griegos se encontraron solos y aislados en el inmenso Imperio persa.
Cuenta la historia de la retirada liderados por Jenofonte. Atravesando primero el desierto de Siria, Babilonia, después la Armenia nevada, para regresar a su patria. Al final, después de varios meses de marcha y de numerosos enfrentamientos con los pueblos de los territorios que cruzaban, llegaron al Mar Negro en Trapezunte.
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