
Sorguña es igualmente el nombre de las personas que se reunían antiguamente en los akelarres. Pero esta significación parece ser más reciente.
Sorgiña, en su sentido primitivo, parece ser, pues, un genio nocturno que frecuentemente habita en cuevas y al que se le atribuyen diversas funciones preternaturales. Su poder en el mundo dura entre la media noche y el primer canto del gallo.
Es de la familia o del cortejo de la divinidad Mari y desempeña a las órdenes de ésta diversas funciones, como la de cobrar los diezmos, quitándoselos a las personas que, mediante la mentira y el fraude, disimulan sus riquezas. Ellas construyeron los puentes más antiguos del país vasco.

Cuentan en Ataun que, entre varias costureras, surgió una disputa acerca de si había o no sorgiñes en el mundo. Todas se inclinaron por la opinión afirmativa, menos una, que se mostró incrédula en este punto. Volvía ésta, al anochecer a su casa, cuando de pronto se le aparecen misteriosos seres voceando: ez geala, baño bagaittun; Maripetraliñ ez beste guztik emen gaittun -<<que no somos, pero sí somos; aquí estamos todos menos Maripetraliñ>>. En diciendo esto, cada Sorgin le arrancó de la cabeza un pelo, de suerte que la infeliz costurera se quedó totalmente depilada.

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