Torto,
Anxo y
Alarabi son los nombres de un cíclope o genio maligno provisto de un solo ojo en la frente. Habita generalmente en cuevas.
Torto, a quien llaman
Tartalo, en la región de Zegama, aparece en los relatos más aterradores de los hogares vascos. Secuestra a algún joven o hace cautivo a quien, obligado por la tempestad, se refugia en su morada y luego lo descuartiza, lo asa al fuego y se lo come. Hay casos, sin embargo, en que el cautivo logra destruir el ojo del cíclope o se ingenia para engañar a éste y huye de su dominio.
Por el tema mismo y por los detalles de los mitos relativos a
Torto, y aun por el nombre de
Tartalo, se ve uno forzado a equiparar este genio a Polifemo, de quien nos da noticia Homero en su
Odisea. El mito de
Torto se halla localizado en varios lugares del país vasco. En Atáun, por ejemplo, se señala la cueva de Muskia, como escenario de las crueldades del cíclope. Otro de los lugares que la leyenda menciona es
Tartaloetxeta "lugar de la casa de
Tartalo", situado en el monte
Saadar (Zegama), donde existe un dolmen, supuesta habitación del terrible genio.

Los vaqueros de Esternzuby dejaban después de la cena un trozo de pan para
Anxo, que venía todas las noches después que aquellos se hubiesen dormido. Una vez, sin embargo, sólo el más joven dejó su parte; los demás, no.
Anxo se llevó las ropas de quienes no le habían dejado su ofrenda. Estos enviaron al joven a la sima de Anxo a pedir los vestidos, prometiéndole una ternera por tal servicio.
Anxo se los devolvió encargando al joven vaquero que pegase a la ternera ciento un golpes con un palo. Hízolo el vaquero, y la ternera parió ciento una terneras.
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