sábado, 17 de septiembre de 2011

Behigorri

En la mitología vasca tienen particular importancia diversos genios que adoptan figuras de animales, principalmente de caballos, de toro (Zezengorri), de vaquilla roja (Behigorri), de carnero, de oveja, de macho cabrío, de cabra, de puerco y de perro. Habitan generalmente en los antros y su función se limita a ser guardianes de tales lugares. No permiten que alguna persona penetre en su habitación. En ciertos casos secuestran a jóvenes que han sido objeto de alguna maldición y las retienen como cautivas en su morada subterránea.

En la época romana debía de estar tan extendida como hoy esta mitología subterránea en nuestro país, pues hemos hallado en las cuevas de Isturitz, de Santimamiñe, de Sagastigorri y de Covairada monedas romanas que, de acuerdo con la costumbre de aquel tiempo, habían sido lanzadas a tales lugares para lograr la protección de los genios cavernarios. No será ocioso recordar que las mismas figuras que la mitología vasca sitúa en las cavernas aparecen pintadas y grabadas por los hombres de la época Madaleniense y anteriores en las pareces de algunas cuevas de nuestro país.

En la literatura oral del pueblo vasco se alude frecuente- mente a genios que habitan en los antros. El de la sima de Obantzun (Berastegi) aparecen en el siguiente relato: <<En un caserío de Berastegi, llamado Etsoinberri, el criado y la criada del mismo tenían costumbre de retirar al establo, al anochecer, una yegua que enviaban diariamente a pacer a a la montaña. Quien primero la encontraba volvía montado sobre ella. Un día en que la criada fue la primera en verla, dijo al criado: "he ahí nuestra yegua negra" -y corrió a acariciarla y luego montó sobre ella-. Al momento la yegua se dirigió hacia la sima de Obantzun y se introdujo en la misma con su jinete. El criado se acercó al borde del abismo, mas no vio nada. Decía entre si: "¿qué yegua habrá sido esa?". volvía a casa aterrorizado, cuando halló en una hondonada a su yegua, a la verdadera yegua de Etsoinberri. Mucho tiempo pasó desde que despareció la criada de Etsoinberri. Ninguna noticia se tuvo de ella hasta que un día aparecieron en la fuente de Iturran su sortija y sus pendientes.>>

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