jueves, 22 de septiembre de 2011

Oktoberfest


Entre los festivales dedicados a la cerveza el que goza de mayor popularidad y reconocimiento es, sin duda, el que se celebra en la ciudad de Münich, el Oktoberfest o festival de octubre, que en realidad comienza la última semana de septiembre y termina la primera o segunda de octubre. Esta historia se remonta al 12 de octubre de 1810, cuando el príncipe Luis I de Baviera, contrajo matrimonio con la princesa Teresa de Sajonia y Hildburghausen. Con motivo de este acontecimiento se celebró una fiesta en las afueras de la ciudad a la que acudió toda la población muniquesa. A partir de ese día, ese lugar se llamó Theresienwiese; prado de Teresa. La fiesta terminó con una carrera de caballos, que a partir de entonces la familia real decidió repetir cada año, iniciándose de este modo la tradición de la Oktoberfest.

Vaya par de TEuTONAS
El Oktoberfest recibe alrededor de siete millones de visitantes, los cuales consumen casi siete millones de litros de cerveza. La mitad del prado se cubre con enormes carpas llamadas Bierzelte, en las cuales se ubican los visitantes que acuden a comer y a beber cerveza. Ésta se consume en jarras de algo más de 1 litro de capacidad, denominadas Mass. Los alemanes suelen acompañar la cerveza con un Händel, un pollo asado o con salchichas, carne de buey, pescado o bien con las tradicionales brezel, una especie de rosquilla salada. En cada una de las carpas una banda de músicos toca música típica alemana. La cerveza que se consume en la Oktoberfest es la octoberfestbier, una lager que llega a las carpas en enormes barriles de madera llamados Hirschen.


La fiesta se inicia con la entrada de los “Hospederos”, un desfile de carros cargados de barriles de cerveza, adornados de flores y tirados por atelajes de caballos. Después el alcalde de la ciudad abre el primer tonal de cerveza y grita: “O zapft is”; el barril está pinchado. Cada una de las 16 carpas tiene un nombre y alguna peculiaridad que la caracteriza de las demás. La carpa Schottenhamel es la más antigua de todas y es en la que se inicia formalmente el festival. Los que creen en leyendas van a la carpa Hackerbräu, decorada con nuves y estrellas, en la que se recuerda a un ciudadano de Münich que murió y fue al cielo. Según la tradición, allí se aburría tanto que bajó a la tierra para una misión celestial y terminó en la carpa del Oktoberfest. La Oktoberfest sigue celebrándose en el prado Theresienwiese que los bávaros llaman Wiesn, de hecho al llegar se puede leer el cartel: “Wilkommen aur der Wiesn”; Bienvenidos al Prado.

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